domingo, 21 de octubre de 2012

El Productor (Méndez-Leite, 2006)



En el documental El Productor, dirigido por Fernando Méndez-Leite, se nos describe la carrera profesional de Elías Querejeta, descrito por el director como “un modelo de productor a seguir”. En el largo podemos iniciarnos en la filmografía del productor en cuestión y nos adentramos también en la historia de España, ya que sus películas han estado siempre muy condicionadas por la situación social y política del momento. "No es el típico productor al uso que pretende hacer películas para ser millonario, sino que ha trabajado estrechamente vinculado a la cultura de su tiempo, así como a la vida política y social que le ha tocado vivir en cada momento", dijo Méndez-Leite. Y así es como se nos presenta a Querejeta, como un “astuto valiente” que se burla de la censura franquista a través de sus películas, que relatan la realidad metafóricamente y con pequeños trucos.
Con la muerte de Franco y la llegada de la transición Querejeta se adentra en distintos conflictos sociales, en la delincuencia juvenil, las drogas, el paro, etc. Gracias a la evolución de sus películas, siempre ligadas a la situación del país, podemos también descubrir la forma de hacer cine durante la última mitad del siglo pasado.
El documental también recoge una serie de testimonios, uno de ellos, Emilio Martínez Lázaro dice que "Siempre interviene mucho, aunque sea de una manera indirecta".  Y así es como gracias a sus palabras y a las de otros directores, productores, guionistas, críticos y actores que, han trabajado con él, se nos va definiendo la imagen del vasco: todos coinciden en que es un hombre muy perfeccionista e involucrado en el trabajo, por no decir que muchas veces su opinión ha influido notoriamente en los rodajes, hasta el punto de llegar a haber modificaciones en los guiones.
Cabe destacar también la no colaboración de Víctor Erice, que aparece en algunos fragmentos cedidos de otras entrevistas relacionadas con El Sur, película y fuente de polémicas, ya que Querejeta dio por finalizado el rodaje a los 44 días, cuando estaban previstas 81 jornadas. El documental nos muestra por encima el desacuerdo de los dos artistas pero no se adentra en el conflicto personal de estos dos hombres, que incluso rompieron su vínculo de amistad (y profesional, por supuesto) después de este pequeño altercado. Y es por estos detalles, y algunos otros más que se muestran durante todo el largo, que podemos deducir que el film no deja de ser una “filmografía autorizada” con bastantes limitaciones ya que el eje central de la trama es Elías Querejeta, y como he ido diciendo a lo largo de este texto, es un hombre influyente y de carácter. Pero aún así llegamos a descubrir una cara de un productor que quizás no teníamos en cuenta, la parte más artística del “señor que financia una película”, la parte que desea comunicar un mensaje al espectador más que vender unas imágenes, la parte que desea que dicho mensaje esté perfectamente explicado. 

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